Hay momentos en los que pareciera que nada cambia.
Seguís orando.
Seguís esperando.
Seguís confiando.
Pero las circunstancias siguen siendo las mismas.
Y es ahí cuando la duda comienza a tocar la puerta del corazón.
Sin embargo, Dios no necesita que vos veas para que Él pueda actuar.
Muchas de las obras más grandes de Dios comienzan en silencio.
Mientras vos pensás que todo está detenido, Él está moviendo piezas que todavía no alcanzás a comprender.
Está preparando encuentros.
Abriendo caminos.
Fortaleciendo tu corazón.
Y acomodando cada detalle para que Su propósito se cumpla en el momento perfecto.
No dejes que lo que ven tus ojos sea más fuerte que lo que Dios prometió.
Las circunstancias cambian.
La Palabra de Dios permanece para siempre.
Cuando todo parece estar quieto, Dios sigue trabajando.
Cuando sentís que nadie escucha tus oraciones, Él ya conoce la respuesta.
Cuando pensás que una puerta se cerró para siempre, quizás Él está construyendo una mucho mejor.
No abandones tu fe por un momento de incertidumbre.
Seguí buscando a Dios cada día.
Leé Su Palabra.
Orá con un corazón sincero.
Y descansá en la certeza de que Él nunca deja una obra a la mitad.
El Dios que comenzó a transformar tu vida también será fiel para terminar lo que empezó.
Confiá, aunque todavía no lo veas.
Porque los planes de Dios siempre superan todo lo que podemos imaginar.
“Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” — 1 Tesalonicenses 5:24